Una visita extraordinaria

Una visita extraordinaria, cambió mi vida, hace muchos años. Faltaba poco para cerrar la librería. La tarde estaba entrada en el ocaso. Había sido un día intenso. Me sentía cansada, diría que agotada. Después de haber colocado en su sitio, los libros desperdigados aquí y allá, y apagar algunas luces, la tienda quedó en semi penumbra. Me senté en el taburete que también hacía las veces de escalera y me recosté en la estantería detrás…

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Los gorriones estaban felices

Los gorriones estaban felices en la finca. Revoloteaban por todas partes y el bullicio de sus cantos llenaba el ambiente. Después de la comida aún fuimos a saludarlos antes de acudir al estudio del arquitecto amigo de Alicia. En la puerta una plaquita: “Leonardo Ortega Quirós, arquitecto”. Enseguida que Alicia pulsó el timbre nos abrió la puerta un muchacho sonriendo. ─Hola Alicia. ─Alba, mi tía y mi amigo León. ─Encantado. Mi nombre es Sergio. Síganme…

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Fui a comunicar a los gorriones

Fui a comunicar a los gorriones la gran noticia antes de ir a buscar a Alba y Alicia. Era la primera vez que iba yo solo. Me sentía un poco nervioso. Como un niño que da los primeros pasos. En cuanto llegué al lugar, toqué en la flauta un saludo. Al momento llegaron los gorriones y cantaban a alegres en mi entorno, se posaban en mis hombros, en mi cabeza y hasta en la flauta.…

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Los gorriones fueron pacientes maestros

Los gorriones fueron pacientes maestros y disciplinados alumnos. Se esforzaron en que yo aprendiera el lenguaje de su canto. Y pusieron toda su atención en comprenderme. Nos habíamos impuesto unos horarios. La mayor parte de los días nos acompañaba Alicia. Dedicábamos un par de horas a la clase con los gorriones. Por la tarde después del café yo iba a su casa y allí completábamos la lección del día, con las grabaciones, el piano y…

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Los gorriones estaban muy alborotados

Los gorriones estaban muy alborotados. Es como si ya supieran lo que íbamos a hacer. Nos sentamos en el banco. Entonces Alba me indicó que sacara la flauta. Luego dijo a los pajarillos que yo iba a tocar para hablarles. A continuación me invitó a saludarlos. Así lo hice, repitiendo los sonidos de saludo que Alba me había enseñado. Enseguida cantaban repitiendo mi saludo una y otra vez. Y yo los entendía. Distinguía perfectamente su…

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Los gorriones no me permitían conciliar el sueño

Los gorriones no me permitían conciliar el sueño. Ocupaban todos mis pensamientos. Después de acompañar a Alicia a su casa, seguía como en trance. Todavía no encontraba explicación a que alguien anodino como yo, pudiera ser elegido por alguien como Alba, una científica de prestigio. Hasta ahora mi vida era un barco sin rumbo. Llevaba una vida tranquila, sin objetivos. Sabía algo de inglés, francés, alemán, italiano y portugués. Tocaba un poco la flauta. Podía…

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Los gorriones eran su vida

Los gorriones eran su vida, no paraba de hablar de ellos, hasta me parecía que hablaba como ellos. Sus palabras salían a borbotones, en una serie interminable, incansable, como un torrente. Y lo cierto es que era un placer escucharla, porque aquello que decía era su vida, su motivación. Verdaderamente los gorriones eran su vida. Sus conocimientos sobre la materia me hicieron sentir como que hablaba con una enciclopedia. ─ ¿En qué piensas? ¿Me estas…

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El canto de los gorriones

El canto de los gorriones, decía el asunto del correo que recibí hace unos días. Un correo inquietante y sorprendente con este contenido: Señor M espero que perdone mi intromisión en su vida. Desde hace tiempo me complace leer sus artículos. De alguna manera forma parte de mi vida. Me encuentro reflejado en algunas de sus historias. Quiero contarle mi historia, una historia que no puedo guardar y necesito contarla. Mi nombre es León Jaramillo…

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La vieja vendedora

La vieja vendedora es la quinta y última parte del cuento En donde está el amor allí está Dios. De pronto vio detenerse, precisamente frente a su ventana, a una vieja vendedora ambulante, que llevaba en la mano un cestito de manzanas. Pocas quedaban, pues, sin duda, había vendido la mayor parte. Iba, además, cargada con un saco lleno de leña, que debió recoger en los alrededores de alguna fábrica de carbón, y regresaba a su…

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La forastera

La forastera es la cuarta parte del cuento En dónde está el amor allí está Dios. He aquí que, frente a la ventana, aparece una mujer con medias de lana y zapatos de campesina y se arrima a la pared. Martín, inclinándose, mira a través de los cristales y ve a una forastera con un niño en los brazos apoyada en el muro y volviendo la espalda al viento. Trataba de abrigar a su niño,…

"La forastera"