Dios no necesita nuestra alabanza

Dios no necesita nuestra alabanza.

No hace mucho decía en un artículo que faltan cristianos y sobran curas e iglesias.

Por cierto, en algunas partes de Europa ya no saben qué hacer con las iglesias o las dedican a otros menesteres, que nada tienen que ver con los objetivos por los que fueron construidas.

¿Y ahora pretendes decirnos que Dios no necesita nuestra oración? Nos estás confundiendo.

A veces tengo la impresión de que algunas personas religiosas no se acaban de enterar del contenido de las palabras con las que rezan.

Quizás sea porque se lee mal, no se sabe escuchar, se piensa que las palabras litúrgicas no importan, porque lo que importa es el supuesto o real espíritu del que reza.

No os sorprenda ni asombre lo que rezamos en uno de los prefacios de la Eucaristía:

Dios no necesita de nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones le enriquecen,

sino que más bien todo eso

nos sirve a nosotros de salvación.

Señores y señoras:

la oración a quien le hace bien no es a Dios, sino a nosotros.

Dios no necesita que le expongamos nuestras necesidades, se las sabe mejor que nosotros mismos.

No necesita de nuestras alabanzas o incienso, vive perfectamente feliz sin ellas.

No necesita de ningún acto reparador, está perfectamente sano.

Somos nosotros los que necesitamos caer en la cuenta de lo que mucho que necesitamos de Dios.

Dios sí necesita de nuestra oración cuando esta es expresión de amor desinteresado y gratuito.

Porque los amantes (y Dios es el mejor de los amantes, el Amor de los amores) están a gusto escuchando al amado.

La oración se convierte así en expresión de amistad, en coloquio de amor.

Tenemos que cambiar esa mentalidad mercantil con la que pensamos a Dios.

Con Él no hay ningún negocio que hacer: no le damos para que nos dé.

Porque lo que le damos no vale nada ni para nada lo necesita.

Es Él quién nos está dando permanentemente la vida y todo lo que la vida conlleva.

Nuestra tarea no es devolverle nada, sino darnos cuenta de su bondad y cantar un alegre himno de agradecimiento.

Una vez más: este agradecimiento redunda en beneficio nuestro.

Porque saber que el otro te cuida y te ama, te hace vivir de otra manera, con una mejor calidad de vida.

 

Dios no necesita nuestra alabanzaLuciano García Medeiros.

2 thoughts on “Dios no necesita nuestra alabanza

  1. Se dice para muestra un botón. Jesús nos enseñó la oración por excelencia, y son siete peticiones, empezando por lo más revelador, diciendo Padre nuestro, es decir, de todos. Solo con esa invocación, que nos hace a todos hermanos, bastaría para desterrar de nuestra vida el egoísmo y la envidia. ¡Somos familia!

  2. La alabanza a Dios y la oración nos hace bien a nosotros, a Dios ni le añade ni le quita nada. Somos los beneficiarios. De ahí que debamos perseverar y ser constantes en la oración. Porque nos consuela, nos fortalece, nos serena….

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