El desembarco de Normandía

El desembarco de Normandía se inició en un día como hoy, 6 de junio de junio de 1944, el día D.

Bajo un cielo oscuro, con lluvia y viento, a las 00,10, se inició el desembarco de Normandía.

En veinticuatro horas murieron aproximadamente 10.000 personas de cada bando.

Mirando hacia la playa de Omaha, en un barranco, se encuentra el cementerio norteamericano que contiene los restos de los militares estadounidenses.

Las tumbas están colocadas hacia el oeste, mirando a Estados Unidos.

Allí están tres “Medalla de Honor”, uno de ellos, el hijo mayor del presidente Roosewelt.

El único enterramiento que no pertenece a la Segunda Guerra Mundial es otro hijo de Roosewelt, que murió en la Primera Guerra Mundial y fue trasladado aquí.

Hay una cápsula del tiempo, enterrada en el piso opuesto a la entrada del antiguo edificio.

Está cubierta por una capa de granito rosado, con la inscripción “Abrir el 6 de junio de 2044”.

En el Centro, una placa de bronce, adornado con las 5 estrellas de un General de la Fuerza Armada Estadounidense: “En memoria del general Dwight D. Eisenhower”.

El día que visité la zona del desembarco, estaba tan desapacible como el día D.

Desde lo alto de los acantilados parecía una temeridad intentar tomar las playas.

En aquel momento pensaba en la valentía de aquellos soldados que se jugaban la vida con tan pocas posibilidades de sobrevivir.

Me detuve a mirar algunas tumbas y leer sus nombres.

Me llamaron la atención las de algunas enfermeras y médicos. Todos tan jóvenes.

También destacaban las tumbas de los judíos bajo una estrella de David, en lugar de la cruz.

Ahora faltan justamente 22 años para que se cumplan 100 años del principio del fin de esa catastrófica guerra que se cobró tantos millones de vidas humanas.

Todavía hoy causa horror y emociona el recordarlo.

Las batallas, los bombardeos, el holocausto, las barbaridades cometidas por ambos bandos.

Y todavía algunos aun no se lo creen. Todavía hay quien niega el holocausto y las revanchas de los “vencedores”.

Tendríamos que aprender que para la paz no puede haber vencedores y vencidos. Solo quedan los supervivientes de una matanza entre hermanos.

Al terminar una guerra solo debe haber abrazos.

La paz hay que construirla paso a paso, día a día.

Para construir la paz tenemos que eliminar la palabra “enemigo” de nuestra vida.

Todos los seres humanos pacíficos tendríamos que manifestarnos masivamente en favor de la paz, y gritarlo de tal manera que se rompieran los tímpanos de los que matan.

Hay que amar la paz y trabajar por ella.

Bienaventurados los pacíficos porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados quiere decir: felices, dichosos.

Quien hace la guerra no puede ser feliz.

Que no nos quepa duda de que cuantas acciones hagamos en favor de la paz, estamos trabajando por nuestra felicidad y la de los demás.

En el día a día, no podemos dejar lugar para los rencores, las disputas, las violencias, las zancadillas.

Hay que aumentar el caudal de besos y abrazos, de palabras amables, de sonrisas, de ternura.

Hay que despertar dispuestos a propagar gestos de paz para que podamos dormir en paz.

Merece la pena escuchar lo que nos dice el papa Francisco sobre la paz.

 

El desembarco de NormandíaJesús Muñiz González

One thought on “El desembarco de Normandía

  1. Qué bonito sería vivir en paz, que es lo que tanto hace falta. Hoy en día, en la redes sociales y las noticias, solo se ve y se escucha muerte, violencia con las mujeres. Necesitamos orar por el mundo y en especial por mi país.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.