El primero de abril

El primero de abril, recibí un mensaje en el móvil.

La entrevista tendría lugar en La Barona, la tapería que está frente al Cine Salesianos.

Allí me presenté a las doce menos cuarto. Me pedí una cerveza tostada y una tapa de jamón.

Dieron las doce y nada, y quince minutos más, nada.

Me eché una partida en el móvil. Finalmente, a la una decidí que ya era esperar demasiado.

Pedí la cuenta para irme.

Al pagar, la camarera me dio un pequeño sobre.

─Lo dejaron aquí para usted.

Cogí el sobre y me fui.

El primero de abrilDe camino a casa lo abrí. Dentro una pequeña nota a mano.

¡Bueno, bueno!

Yo ya no me acordaba de esto del primero de abril. Hace años que no me gastaban una broma.

Entonces me dio curiosidad de ver el porqué del primero de abril.

Y lo cierto que el origen es bastante confuso.

Muchos lo atribuyen al cambio que el Papa Gregorio XIII hizo en el calendario situando el comienzo de año el 1 de enero y no el 1 de abril, como era hasta entonces.

Este calendario se adoptó en 1582 y España fue uno de los primeros países en hacerlo, así como Italia y Francia.

Claro que el cambio de calendario se hizo tras los estudios llevados a cabo en la Universidad de Salamanca.

Gran Bretaña no adoptó este calendario hasta mediados del siglo XVIII.

Y algunos despistados o reacios conservadores siguieron celebrando el Año Nuevo el primero de abril y se les llamó los tontos de abril.

De ahí surgió la tradición de gastar bromas ese día.

Lo que no logré averiguar es porque en Galicia también se hacen en ese día engaños y bromas.

Como el origen no está claro se me ocurre pensar que en Galicia somos tan alegres y festivos que en lugar de un día tenemos dos, pues también se sigue celebrando el tradicional 28 de diciembre.

En resumen que fui objeto de una broma el primero de abril.

Cuando alguien recibe una broma y entra de pleno en ella, como yo, se le dice “inocente”.

Y buscando el origen y significado de la palabra, pues no me importa que me digan inocente, pues se le llama así al que no perjudica, al que no hace daño.

Si todos fuéramos inocentes, no habría peleas, ni guerras, no nos haríamos daño unos a otros.

Se ha perdido bastante esto de gastar bromas. No es que me gusten las bromas.

Aunque no vendría mal recuperar ese espíritu festivo e inocente para vivir más alegres y en paz.

Después de todo, el grupo de teatro Camaux, en sus representaciones transmite alegría y paz.

Eso es el fruto de lo que nos divertimos preparando la obra.

No cabe duda que ese es el mejor ingrediente de la preparación: lo mucho que nos divertimos.

Así pues me cuelgo con orgullo el título de inocente y creo que todos los componentes del grupo Camaux lo pueden llevar también.

 

JesúsJesús Muñíz González

2 thoughts on “El primero de abril

  1. Me gustó la información, pero soy reticente a cierto tipo de bromas. La de Hollywood es acepble para mí, pero la de la cafetería ya no me parece tan «graciosa».
    Realmente, lo que pensé cuando leí la oportunidad de estrenar la obra de teatro en el cine, me pareció una magnífica noticia porque suponía que se iba a recaudar mucha más ayuda para Zambia, pero no va a ser así; así que los «inocentes» van a ser los niños a los que no van a llegar las becas. Visto así, tampoco me hace tanta gracia.

  2. Fue una broma muy pesada y de muy mal gusto. Hasta yo tenía ilusión de la película y que podía ayudar a más niños inocentes pero todos obran para bien. Dios haga su voluntad

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