Entrevista a Manoel da Costa

Entrevista a Manoel da Costa con motivo de su libro

A taberna do Mincha

Conozco a Manolo desde hace tiempo y como acaba de publicar su nuevo libro, me atrevo a hacerle una entrevista, aunque no tengo experiencia en estos menesteres.

El, más experto en estas lides suplirá mi torpeza con su buen hacer. Allá vamos.

Buenos días Manolo. Encantado de tenerte de nuevo entre nosotros.Esta vez no para contarnos cosas de la estructura de las tarifas de la electricidad, ni del efecto de los campos electromagnéticos en la salud, sino para que me hables de tu nuevo libro de relatos.

Buenos días José Manuel.

Es un placer estar con tantos y tan estupendos amigos. ¡Y no te digo nada si es para hablar de mi libro!

Cuando digo tu nuevo libro de relatos es que ha habido otro antes, ¿no es cierto?

Así es. Este de “A taberna do Mincha” es el segundo libro de un proyecto de tres que llevan como subtítulo

Crónicas dun filósofo tabernario

¡Filósofo tabernario! ¡Casi nada! La verdad es que los gallegos tenemos una cierta tendencia a filosofar, y sobre todo en las tabernas.

Si nos dejan, José Manuel, si nos dejan. Que en la mayoría de las tabernas del país el televisor a todo volumen impone su estricta ley, matando las conversaciones antes de que se inicien.

Por eso te has inventado esa taberna en la que no hay televisor. … ¿O existe de verdad?

Entrevista a Manoel da CostaSi te parece dejamos esa pregunta sin responder.

De esta forma la gente se da un garbeo por Bouzas y disfruta de tan bello entorno.

Si al final no encuentra la taberna del Mincha, ¡Seguro que ha de encontrar otra que satisfaga su sed!

Me parece una excelente idea… ¡Siempre que encuentren otra taberna que tampoco tenga televisor y en ella alguien como tu amigo “Mirequelledigo” con historias tan interesantes para contar como las que recoges en el libro.

¡Quizás esto último sea un poco más complicado! ¡Pocos narradores orales quedan ya en nuestro país!

Creo que esa oralidad es una característica muy importante de tu libro. La forma como están estructuradas las historias me recuerda los cuentos que muchos de nuestra generación hemos escuchado alrededor de la “lareira”

¡Muy cierto José Manuel!

El tiempo que la familia pasa en el largo invierno labriego alrededor de la lumbre, es propicio a esta transmisión oral de la cultura tradicional en el ámbito familiar, especialmente de abuelos a nietos.

Sin olvidar otros muchos espacios de socialización, como los lavaderos, las tiendas de barrio, las barberías y este de las tabernas de buen vino que, no olvidemos, en su justa medida, propicia la conversación.

El caso es que tú aprovechas ese espacio para contarnos historias de muy diversos tipos.

Las historias son de Mirequelledigo: yo me limito a recogerlas, estructurarlas y ordenarlas.

¡Ya! ¡O eso quieres hacernos creer! Porque es cierto que el libro puede leerse de la forma convencional, de la primera página a la 240, o también abriendo el libro por cualquier lugar y leyendo una historia. ¿Es así o los cuentos mantienen alguna relación entre ellos?

En principio cada uno de los cuentos tiene una estructura muy clásica.

Comienza con una invocación semejante al “érase una vez”, “mire que lle digo don Manoel” en este caso.

Luego una exposición, un nudo, un desenlace y, en muchos casos, una coda en forma de reflexión filosófica, completada con la reproducción de una copla popular que subraye esa reflexión.

¿Y la relación entre los diversos cuentos de un volumen?

En el caso de Mirequelledigo, el primer libro de las “Crónicas”, hay un hilo conductor principal que son las andanzas de un “gaiteiro do mar” Constantino Domínguez “O Averomar”, y un hilo secundario que son las del padre del propio relator.

En este segundo libro el hilo principal es la historia de la familia propietaria de la taberna; Farruco “O Mincha”, Fina su mujer y Sefa, la hija de esta.

El secundario vuelve a ser la peripecia de los padres del propio Mirequelledigo.

Veo que también has incluido en el libro algún cuento de la Santa Compaña.

Uno de la Santa Compaña y dos más de lo que podría considerarse dentro del género de terror, al que soy aficionado desde bien pequeño.

Sin olvidar a los más jóvenes de la casa…

¡No podría!

Tengo una nieta que ahora tiene doce años y de cuya compañía he procurado disfrutar todo lo que en su momento no pude hacer con mi hija.

Y para ella van tres cuentos:

“O muíño de sal” un cuento de gigantes bondadosos,

“O señor caranguexo” sobre un crustáceo empeñado en dar consejos a los jóvenes y

“Fuco, a serea e o diaño” una historia de los amores de Fuco, un marinero gallego, y Maruxaina una sirena de Robben Island, más gallega todavía que nuestro protagonista que logra engañar al diablo.

Tú hiciste el bachillerato en el Apóstol Santiago con los jesuitas. ¿No crees que las opiniones de tu personaje pueden ofender gravemente a algunos lectores?

Yo creo que el libro recoge las opiniones de un personaje que es hijo del tiempo que le tocó vivir, y que el autor no puede ni debe controlarlas.

Es cierto que en algunos cuentos concretos Mirequelledigo es muy crítico con la postura de algunos sacerdotes que en aquellos momentos de nuestra historia reciente dieron más importancia a sus opiniones políticas que al mensaje de Jesucristo.

Aunque es cierto que algunos lectores pueden encontrar cosas que violenten su forma de pensar, no lo es menos que encontrarán otras que les hagan reflexionar.

Y en mi opinión eso debe ser un libro: algo que no te deje indiferente.

Ambos libros están en gallego. Un gallego que yo considero muy cuidado y especialmente rico en refranes y expresiones coloquiales. ¿Crees que es posible su lectura desde un total desconocimiento del idioma?

En mi opinión, que como es lógico es muy parcial, la lectura en gallego no presenta una especial dificultad para aquellos que sepan alguna más de las lenguas romances, sobre todo el castellano y el latín, aunque catalán, italiano, sardo y francés son especialmente bienvenidos.

¡Y por supuesto el portugués!

Según una lectora uruguaya con la que estuve hablando hace unos días, le resultó muy fácil deducir el significado de la mayoría de las palabras desconocidas por el contexto en el que estaban.

Y aquellas que ofrecían más dudas las consultaba en cualquiera de los diccionarios disponibles de forma inmediata en nuestros teléfonos móviles.

Pues por mi parte nada más. ¿Quieres decir algo como despedida?

Nada más que agradecerte profundamente, José Manuel, la confianza depositada que espero no defraudar en aquellos que se decidan a embarcarse en este viaje al interior de nosotros mismos.

Un fuerte abrazo.

 

José Manuel Jardón Quelle.

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