La anorexia espiritual

La anorexia espiritual exige un esfuerzo extra.

Lucha contra la anorexia espiritual durante este tiempo de Adviento que estamos celebrando los cristianos.

La anorexia espiritual

¡No te conformes!

¡No te acomodes en tu vida espiritual!

Todo empieza por una distancia pequeña, y después podremos llegar a negarle, como le pasó a Pedro.

Podemos contagiarnos de la anorexia espiritual.

Una de las partes que más impacta del relato de La Pasión y Muerte de Jesús es el momento en que lo prenden, y sus discípulos huyen, antes de las negaciones de Pedro. Pero más específicamente, la expresión:

“Pedro le seguía de lejos” Mateo 26, 58

Mirando hacia atrás en la vida, más de uno se habrá hecho alguna de estas preguntas (o parecidas a éstas):

¿Desde cuándo me volví así de indiferente?

¿En qué momento me dejé engordar tanto?

¿Cuándo se dañó tal o cual amistad?

¿En qué momento se enfrió nuestra relación (novios, amigos, familia, etc)?

Y la más importante….

¿Por qué de repente empezamos a seguir a Cristo de lejos?

Pueden existir muchas razones, entre ellas:

  • Porque no estamos dispuestos a identificarnos completamente con Él.
  • Por respeto humano (miedo al “qué dirán”).
  • Por no estar dispuestos a renunciar a cosas del mundo que no son compatibles con Dios.
  • Porque no hemos renovado ese primer amor.
  • Por el desánimo.
  • Por la soberbia que produce desesperanza por “no entender las cosas  de Dios”.
  • Porque hemos estado ocupados con los quehaceres de la vida, no tenemos tiempo.

Existen muchas más razones, pero quiero hacer énfasis en esta última: no hay tiempo, estoy ocupado, lo he dejado pasar…

Todo empieza por una dieta de oración, de sacramentos, de actos de piedad, de servicio…

Una dieta que poco a poco va debilitando el alma, pues no está recibiendo su alimento.

Una dieta que se potencia con la prisa del día a día y las preocupaciones que invaden nuestra mente.

Una dieta que al final puede convertirse en lo que yo llamo la anorexia espiritual.

Cuando esto sucede ya no hay fuerzas para nada: para rezar, para identificar los millones de detalles que Dios tiene a diario con nosotros, para amar…

Y es inevitable, pues desde hace un tiempo no te has alimentado.

¿Cómo te van a quedar fuerzas, ánimos, ilusiones?

«Si los pulmones de la oración y de la Palabra de Dios no alimentan la respiración de nuestra vida espiritual, nos arriesgamos a ahogarnos en medio de las mil cosas de todos los días. La oración es la respiración del alma y de la vida.»  Benedicto XVI

Intentemos cargar las pilas viviendo este tiempo de Adviento.

La anorexia espiritualLuciano García

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.