Las pipas de Nube Gris

Las pipas de Nube Gris ilustran muy bien lo que tengo que hacer en lugar de ponerme a gritar:

-¡Pasa de mí!

-¡Qué te pierdas!

-¡Te voy a partir…!

-¡Anda ya…!

-¡Imbécil!

-¡Te voy a matar!

 

Cuenta la leyenda que un miembro de una tribu india, Alce Pequeño, se enojó mucho con un compañero, y decidió acudir a la tienda del Jefe Nube Gris para explicarle.

Estaba tan enfadado con su compañero, que pensaba matarle.

– Gran Jefe Nube Gris, estoy tan enfadado con Águila Parda, que ahora mismo voy a buscarle para matarlo.

Primera pipa

– Espera- contestó el Jefe Nube Gris– Entiendo tu enfado y comprendo que quieras vengarte. Antes, te pido que tomes esta pipa, vayas junto al roble sagrado y fumes un rato.

Luego regresa y vuelve a explicarme lo que deseas hacer.

Las pipas de Nube GrisAsí que Alce Pequeño tomó la pipa, fue hasta el roble sagrado e hizo lo que le había pedido el Jefe.

Una vez que terminó, regresó, más tranquilo.

Según volvía a la tienda del Jefe, se dio cuenta que en realidad, matar al joven Águila Parda tal vez era demasiado…

– Oh, gran Jefe Nube Gris – dijo- Gracias por la pipa. He pensado y creo que bastará con darle una gran paliza a Águila Parda…

– Entiendo lo que dices.

Contestó el Jefe Nube Gris. Luego hizo una pausa y continuó hablando:

Segunda pipa

– Abusando de tu paciencia te pido que vuelvas con la pipa al árbol sagrado y fumes de nuevo.

Alce Pequeño, Se sorprendió pero accedió a la petición del Jefe. Nube Gris era un buen Jefe.

Enseguida se le vio fumando junto al roble sagrado.

Cuando terminó la pipa se dio cuenta de que no estaba enfadado.

De regreso a la tienda del Gran jefe, pensó que no merecía la pena darle una paliza a Águila Parda.

– Oh, Gran Jefe- le dijo el indio- Toma la pipa, muchas gracias.

Y prosiguió:

-Es curioso, ahora no siento la necesidad de darle una paliza a Aguila Parda. Creo que bastará con dejarle en ridículo delante de todos.

Tercera pipa

– Bien, Alce Pequeño, entiendo que aún te sientas enfadado. Te pido que tomes esta tercera pipa y acudas de nuevo al árbol sagrado.

Alce Pequeño no sentía muchas ganas de ir a fumar. Claro que tampoco quería desagradar al buen Jefe y acudió con la pipa al árbol sagrado.

Fumó y al terminar regresó.

Según se acercaba a la tienda del jefe se dio cuenta de que no estaba enojado.

Ahora pensaba en que debería hacer las paces con Alce Pequeño y darle un abrazo.

Oh, Gran Jefe- le dijo entonces a Nube Gris– Muchas gracias por la pipa.

Ahora lo veo todo más claro: creo que debo darle un abrazo a Alce Pequeño.

– ¡Que sabia decisión!– dijo Nube Gris– Yo quería decirte eso, y pensé que era mejor que llegaras por ti mismo a esa conclusión.

Reflexiones para concluir

¡Qué sabias las pipas de Nube Gris!

Bueno, no hace falta que te fumes tres pipas para mitigar la ira, bastará con que mires tu reloj durante sesenta segundos.

Así no perderás un amigo y practicarás la humildad.

Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Mateo 11,29

El remedio de las injurias es el olvido. Séneca.

Se perdona en la medida que se ama. La Rochefoucauld.

La última y definitiva justicia es el perdón. Miguel de Unamuno.

Al salir por la puerta hacia mi libertad supe que sino dejaba atrás toda la ira, el odio y el resentimiento, seguiría siendo un prisionero. Nelson Mandela.

Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo, ni freno que la corrija. Miguel de Cervantes.

Quien tiene paz en su conciencia lo tiene todo. Don Bosco.

One thought on “Las pipas de Nube Gris

  1. En estos tiempos en que la situación nos puede exasperar y poner nuestra paciencia y calma a prueba, es necesario fabricar un tiempo tranquilo para no saltar como un tibre sobre la presa, cuando alguien nos desespera.
    Para los que no fumamos, propongo cerrar los ojos y contemplar con el pensamiento esa bella puesta de sol que está en el recuerdo, quedarse ahi un ratito y seguro que el enfado, la ira, el enojo… se diluyen como la lluvia en las aguas tranquilas del lago.

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