Mi experiencia con los Antiguos Alumnos

Mi experiencia con los Antiguos Alumnos de María Auxiliadora de Vigo ha sido inolvidable.

Queridos amigos de la Asociación de Antiguos Alumnos de Vigo María Auxiliadora, antiguo San Matías:

Se me pide una breve colaboración para vuestra nueva revista digital Vigo Bosco y, con gusto, os saludo y cumplo con lo que me pedís.

En primer lugar, admiro y felicito por este paso importante de introduciros en la innovación digital para hacer una comunicación fresca y actualizada de la vida de la Asociación.

Sin duda será bien agradecida y multiplicada por la facilidad de difundirla a los contactos de cada cual.

No ha de ser extraño para don Bosco, siempre en la vanguardia del progreso, verse reflejado en vuestra revista.

No me cabe duda de que, a través de este medio, vais a ser transmisores de vuestro amor y devoción a María Auxiliadora, que tiene una hermosa casa en su Santuario de Vigo.

En Vigo sentí verdadera admiración por muchos Antiguos Alumnos, como personas sobresalientes y como Asociación compacta y bien abanderada tras la imagen de don Bosco.

Personas destacadas en profesiones diversas como el periodismo, el deporte, la empresa y gran variedad de dedicaciones, que han dejado muy alta  su condición de “Alumnos de D. Bosco”.

A bastantes los traté muy de cerca.

Como Asociación, he reconocido el valor de la unión, el espíritu salesiano, el reconocimiento y gratitud a los educadores, el aprecio de la cultura, el compromiso cristiano –la misa dominical del Antiguo Alumno-, el recuerdo de los difuntos, el apoyo mutuo y la solidaridad, así como la alegría de la fiesta.

Podía extenderme en recuerdos y experiencias, aun no habiendo sido de los salesianos más implicados en la Asociación.

Me voy a ceñir a dos mi experiencia con los Antiguos Alumnos.

 

La Adoración Nocturna.

La primera fue cuando La Adoración Nocturna en Vigo se inició en la iglesia de María Auxiliadora, donde surgió un Turno de Antiguos Alumnos Salesianos, que más tarde pasó a la iglesia de Santiago de Vigo.

Cuando estaba yo de párroco de María Auxiliadora, se me presentó un grupo de Antiguos Alumnos con la propuesta de restablecer aquel Turno de Adoración Nocturna.

Así pues acogí gustoso la propuesta y formamos un nutrido grupo que oficializamos como Turno en la Diócesis de Tuy-Vigo.

Entonces nos reuníamos cada sábado a las diez de la noche y estábamos hasta las cinco de la madrugada haciendo Vigilia de oración ante el Santísimo.

En otros tiempos habían tenido literas para descansar entre turno  y turno de vela. Ahora no.

Se aprovechaba  el  tiempo para coloquios formativos. rezar el Oficio divino distribuido en horas, hacer procesión eucarística dentro de la iglesia, para terminar cantando la salve.

Asistíamos a las Vigilias extraordinarias  con todos los turnos en Santiago de Vigo: Corpus, Jueves Santo, Difuntos.

También nuestro turno organizó todos los años la Vigilia Mariana en el mes de Mayo en María Auxiliadora, con todos los turnos de la Diócesis, desde Montes a Tomiño y desde Samil a A Cañiza.

Era impresionante ver todas las banderas con sus turnos desde la terraza de la plaza de abastos cercana hasta el Santuario de María Auxiliadora y a sus turnos detrás cantando fervorosamente.

En el Santuario no se cabía y los centros de flores llenaban el presbiterio. Nos felicitaban y sentían envidia santa.

Este Turno fue fiel, valiente, sacrificado, fervoroso, entusiasta… Tenía mucha creatividad y salía lleno de las vigilias. El Turno creció.

 

Un grupo joven.

La segunda sucedió un año que resultó complicado a la comunidad del Colegio disponer de un salesiano que hiciera de consiliario de Antiguos Alumnos.

Acudieron a mí y acepté con gusto, con ciertas reservas, pues mis deberes de párroco no me permitían estar en todo con Antiguos.

Me estrené acompañando a un grupo joven (Mariño, Rojo y otro hasta 14 ó 15) a hacer un retiro en el Monasterio de Trasmañó.

Creo que lo había movido Pacheco desde el Centro Juvenil.

Al comienzo participaron dos o tres de la Junta e iban a entrar en la Junta algunos jóvenes.

Luego tuvimos charlas, diálogos, tiempos de reflexión y silencio, coloquios con las monjas, tiempos de oración y Eucaristía.

Si no resultó perfecto, sí fue una iniciativa de compromiso y animación a los jóvenes para ser animadores de otros jóvenes.

Ellos comprendiendo lo hecho y vivido por los mayores y abriéndose éstos a los mensajes buenos de los jóvenes.

En conclusión este es un breve resumen de mi  experiencia con los Antiguos Alumnos.

Que la revista Vigo Bosco digital siembre el mundo de las comunicaciones de buena semilla.

 

Texto; Eleuterio

mi experiencia con los Antiguos Alumnos

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