Mi nombre es Javier

Mi nombre es Javier y soy uno de los “novatos” del grupo de teatro Camaux y este año será mi cuarta participación.

Se podría decir que soy el payaso del grupo y lo digo tanto en sentido figurado como literal, porque mi segundo papel fue el de un payaso.

Aunque no me puedo comparar con mi predecesor, el genial Maillo.

Reconozco que estoy en este grupo por la insistencia del director que, después de varios años intentándolo y yo negándome por el exceso de trabajo, consiguió que me uniera a este grupo increíble.

Para mí, el teatro es un cambio de estrés; paso del estrés por el trabajo al estrés por no saberme el papel u olvidarlo en medio de la representación.

Ya me gustaría tener la sabiduría del gran Paco, que podía improvisar la obra entera sin que se notara.

Mi mayor motivación para salir a escena es colaborar con la Fundación Lusekelo y hacer que nuestro granito de arena llegue a ser un guijarro.

Pensar que todo mi esfuerzo, además de entretener y hacer que el público pase un rato divertido, contribuya a que un niño de Zambia pueda ir a la escuela, o que pueda crear trabajo en un sitio donde cada día es un reto a la supervivencia, es un plus para no rendirme y dedicar más tiempo para ensayar o buscar colaboradores a los que les estoy muy agradecido por su ayuda.

El 5 de marzo empezaremos una nueva gira y debutaremos en el Centro Cultural de Beade con “Los músicos peregrinos”.

Para mí, que ahora soy de Bembrive, es como una segunda casa; no sólo porque parte de mi familia es de ahí, sino por su acogida desde el primer momento en que fui a preguntar.

Eso se debe a la cordial atención de Antonio, Lucía y Elena, que nos han tratado como a estrellas del espectáculo.

Pero no sólo hemos recibido una gran acogida desde la dirección, sino que también nos ha llegado el cariño del público, que, en estos días, dos años después (por la pandemia) aún muestra alegría y emoción con el recuerdo de la última representación.

Tanto fue así que, en esa representación, “La princesa mal hablada”, empezó mi club de fans, gracias a un joven al que le encantó mi actuación y al que le di las gracias personalmente (actualmente creo que el número de miembros del club es … uno, si no se ha borrado ya).

Una nueva representación implica nuevos retos, nuevas situaciones, nuevas dificultades para poder ensayar que, en este año, se han incrementado por la pandemia.

Primero teniendo que cancelar la representación el año pasado y, ahora, con bajas intermitentes por contagios o confinamientos; eso sin tener en cuenta las mascarillas, las distancias…,

Claro que contamos con la ayuda inestimable para todos los que tenemos espíritu salesiano, de Don Bosco y María Auxiliadora, que siempre aportan calma y ánimo para templar los nervios y superar las dificultades.

Ahora ya queda poco para salir a escena, los nervios y las reprimendas del director en los últimos ensayos van creciendo, ensayo a ensayo.

Parece que necesitaríamos uno o dos meses más para prepararlo, pero la fecha ya está marcada en el calendario y no hay marcha atrás.

El reloj sigue contando, tic tac, tic tac, y aún están muchas cosas por hacer, por preparar. Los despistes y los olvidos parece que van creciendo a medida que se acaba el tiempo y, por si fuera poco, nunca estamos todos para poder ensayar.

El día se acerca, se levantará el telón y … espero que guste, que el público disfrute de la obra y aplaudan al final.

Y si es posible aporten su donativo en la hucha de Lusekelo, o compren el libro “Cuando el corazón sonríe”.

 

Javier Lago Boquete

2 thoughts on “Mi nombre es Javier

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.