Recordar es vivir

Recordar es vivir aquellos maravillosos años.

Hoy, sentado en el sofá de mi salón he cerrado los ojos y he revivido en mi mente dulces momentos de mi infancia.

Era muy pequeño y mi madre me solía llevar de visita a la iglesia de María Auxiliadora. Yo la llamaba la “iglesia de oro” (supongo que por el retablo central).

Y allí, sentados en uno de los viejos bancos, me hablaba de la Virgen y de Don Bosco.

¡Cuánto sabía mi madre sobre Don Bosco!

Así fue naciendo mi cariño por todo lo salesiano.

Al año siguiente comenzaba mi primer curso en el Colegio de San Matías con el inolvidable D. José Sabaté.

Estaba viviendo la realidad de mi primera ilusión, ser alumno de los salesianos.

También recuerdo mi primer día de clase… estaba algo asustado, ¡Tantos niños juntos! Y algunos ¡Tan mayores! Pero estaba tranquilo porque tenía la confianza y la seguridad de mi hermano, que ya llevaba dos años en el colegio.

Recuerdo las funciones de teatro los domingos. Allí nació mi gran afición por el mundo del teatro.

Los paseos con los jóvenes salesianos. Nos acercábamos un grupo de amigos al colegio y a pasear… pero con un paso muy rápido… era y es “el paso salesiano”.

Pienso que en aquellos años sentíamos el colegio como algo nuestro.

Que a nadie se le ocurriera hablar mal del colegio… no lo permitíamos.Recordar es vivir

Lo cuidábamos con mimo y vivíamos con intensidad las actividades y las fiestas… en especial la de Don Bosco y la gran fiesta del colegio por María Auxiliadora.

Así fui creciendo… y me hice “maestro”. No podía ser de otra manera.

En aquellos años de mi infancia he sido muy feliz.

No envidio nada a los niños de este tiempo.

Nosotros, con mucho menos (quizás por eso), sabíamos ser felices, jugando, divirtiéndonos y siendo muy amigos de nuestros amigos, ¡Cómo valorábamos la amistad!

De la manera de vivir aquella etapa colegial era casi obligado y seguro que con el tiempo diéramos unas promociones de auténticos antiguos alumnos.

Muchos de los actuales niños y niñas que llenan nuestras aulas son hijos de compañeros de colegio.

Y es que el estilo salesiano tiene “algo” que “engancha” para siempre.

Sí, “recordar es vivir”.

De vez en cuando, a todos nos viene bien cerrar los ojos y volver en un imaginario “túnel del tiempo” a revivir, a recordar, a soñar con algo que ya ha pasado y sigue presente en nuestras vidas.

“Somos lo que somos gracias a lo que fuimos”.

“Recordar es vivir aquellos maravillosos años” … abro los ojos y vuelvo a mi mesa de trabajo.

Han sido unos minutos donde he llegado a sentir que aún queda en mi corazón todo lo que de niño he aprendido.

Aquellos años… siguen siendo hoy día… “maravillosos”.

 

José Antonio Labandeira Prieto

Recordar es vivir

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