Sobran sacerdotes y templos

Sobran sacerdotes y templos. La mies es escasa.

La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad pues al dueño que envíe obreros a su mies

(Lc. 10,2).

Hay pocos obreros, nulas vocaciones. Y se nos invita a orar para que haya más llamados al sacerdocio. Es un hecho cierto, incuestionable.

Pero ¿hay mies?

¿Hay feligreses para nuevos curas?

¿Qué futuro les espera a los que ingresan en el seminario?

¿Existe más crisis de sacerdotes o de fieles?

¿Una causa lleva a la otra y cuál de ellas será la más preocupante?

Pensemos en los ancianos Simeón y Ana:

“Demos gracias a Dios por nuestros ancianos. Al igual que Simeón y Ana son ellos los que aguantan nuestras parroquias, los que dan calor a nuestros templos”.

Pero cuando esos ancianos fallezcan, ¿habrá relevo?

Cuando los ancianos que hoy medio ocupan los bancos de nuestras iglesias vayan desapareciendo, ¿alguien nos asegura que los que hoy todavía no pintan canas y no se acercan a una iglesia les van a suceder?

Parece muy iluso pensar que sí.

Las cabezas canas y calvas que todavía cubren los aforos de nuestros templos (en algunos más y otros menos) nacieron antes de la guerra civil o en la inmediata posguerra.

Fueron a misa, participaron de los sacramentos, siguieron -mal que bien- su vida espiritual.

No se trata de vocaciones tardías. No se han convertido -al menos en su inmensa mayoría- cuando vislumbran el ocaso de su existencia.

Pero después de ellos viene el desierto.

Asómense a la mayoría de nuestros templos y busquen fieles nacidos a partir de los años 60.

Sobran sacerdotes y templosSalvo en algunas parroquias, se pueden contar con los dedos de la mano.

Y de esos menores de 60 años, busquen matrimonios. O matrimonios jóvenes con hijos. Salvo contadas excepciones, son inexistentes.

¿Algún extraño milagro conseguirá que se acerquen a la iglesia cuando sean más mayores?

¿Van a sustituir a esos beneméritos ancianos que son el calor de nuestros templos?

No. No faltan sacerdotes. Faltan feligreses y creyentes. Añadiría yo, faltan conocedores de Cristo.

Cristo se está convirtiendo en el gran desconocido.

Casi no quedan ateos.

Se niega lo que se conoce. Lo que no se conoce, no hace falta ni negarlo.

Este es el terrible drama de nuestros días.

Entonces ¿para qué necesitamos más curas?

¿Serán necesarios dentro de unos años ante ese panorama aterrador que se nos augura?

¿No sería más necesario buscar fieles, buscar creyentes, que no vocaciones que resultarán superfluas e innecesarias?

Sobrarán capellanes y parroquias.

Resultará absolutamente antieconómico mantener las estructuras parroquiales que tenemos hoy en día.

Tarde o temprano se tendrán que acometer cierres. Y en los pueblos se tendrán que buscar soluciones imaginativas.

No puede seguir un cura llevando 10 o 12 pueblos (en un futuro serán 20 o 25) para decir misa o administrar sacramentos a 15-20 fieles.

Y en las ciudades acabaremos igual.

Pero las soluciones imaginativas no tienen que implicar una renuncia a la ortodoxia de la fe.

No debemos seguir el ejemplo de los colegios religiosos que, ante la ausencia de consagrados, optaron por ceder ante el poder político: el Estado les mantenía sus fértiles posesiones, pero ellos se sometían a la educación que les imponía el Estado.

De ahí que de esos colegios ya no nacieran no solo vocaciones, sino ya casi ni bautizados.

De ahí que de esos colegios se dice que enseñan valores, pero valores civiles. No valores cristianos, antaño llamadas virtudes.

Son muchas las causas de esta terrible crisis que azota, por ahora, a Europa occidental.Sobran sacerdotes y templos

Es innegable que la generación que ha venido por apartarse del cristianismo ha sido aquella contemporánea del Concilio Vaticano II.

Lo cual no significa que el Concilio (o más bien el post-concilio) sean la única causa de este abandono. Hay muchas más.

Pero lo que es indiscutible es que donde permanecen feligreses, donde surgen vocaciones, donde se participa de los sacramentos, es en esas comunidades que han permanecido alejadas de aquel progresismo post-conciliar que se iba a reconciliar con el mundo y que consiguió, como primera providencia, que el mundo echase a correr.

No tener en cuenta esa realidad incontestable es vivir engañado.

 

Jesús ha resucitadoLuciano García Medeiros

4 thoughts on “Sobran sacerdotes y templos

  1. No sabría cuantificar, en este tiempo tan raro que vivimos, si sobran o no sacerdotes, si sobran o no templos. Si observo que hay muchos templos que son más un patrimonio artístico que un lugar de encuentro para los fieles. Y que en las ciudades se concentran muchas población, mientras que en el rural está más dispersa. Esto en nuestro entorno. Si nos alejamos un poco y ya nos vamos a Africa, tendremos que reconocer que la mies es inmensa, y los sacerdotes muy poquitos. ¿Cómo equilibrar todo esto? No lo se. Si se que todos los cristianos debiéramos de tomar conciencia de que nuestra vocación es misionera. Y nuestra misión está allí doy hay mayor necesidad, mayor pobreza. Y eso ya sabemos todos donde está.

  2. El artículo parece pesimista, pero esa es la realidad: templos vacíos o casi vacíos. Creo que así como se hacen campañas vocacionales, también s deberían hacer campañas de atracción de fieles, y trata de que los que se han alejado, regresen de nuevo al redil. El Papa Francisco habla de Iglesia en salida. Ya hoy sobran muchos templos y en un futuro bastante próximo sobrarán también sacerdotes.

  3. Quizá se trate de reinventarse , de dar respuesta a las necesidades de la sociedad ACTUAL , ya lo dice una canción , ya nada volverá a ser como antes …

    En este escenario en el que nos encontramos donde prima el individualismo y el »salvese quien pueda» no encontraremos apenas a nadie que se asemeje a cualquiera de los antiguos alumnos que con mucha dedicación dirigís esta asociación .

    Asi que en mi opinión se trata de DECIDIR , de saber qué vamos a hacer , que podemos hacer tanto a nivel IGLESIA , como a nivel ASOCIACIÓN …

    Se pone el énfasis en que los que han cambiado son los otros , (Igual debemos cambiar nosotros no? )

    »Los que tienen que volver al » redil «(ya sólo con esta palabra una gran población joven cerraría este sitio y no volvería a entrar si es que llegan a entrar alguna vez)

    Decir que ya nadie quiere estar en ningún redil jajajaja porque ya nadie valora al Buen Pastor ni estar bajo la protección y el cuidado de nadie….

    Quiza en esta era POST-COVID sea la oportunidad para dejar atrás ciertos hábitos y costumbres y empezar a practicar de otra manera nuestra cristiandad.

    Atentamente

    DANIEL ALVES RIVERA

    EDUCADOR SOCIAL

  4. Que hay que hacer algo está claro, pero ¿Qué? ahí está la cuestión y el problema porque nadie sabe lo que hay que hacer Hay un dicho que dice: si siempre haces lo mismo, las cosas seguirán igual. Para que algo cambie tienes que cambiar tú mismo. Muchoa curas somos mayores y no estamos para muchos trotes.

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