Soñé que vivía

Soñé que vivía, desperté y mi sueño se hizo realidad.

Recuerdo a un señor andar la calle con toda ligereza, apoyando las manos en el suelo y darse un impulso hacia delante con el cuerpo, porque sus piernas están atrofiadas, son enanas.

Lo sorprendente es la sonrisa y alegría con que saluda a la gente.

Pienso que la felicidad no está en tener, sino en ser.

Tuve que tomar un taxi. Durante el trayecto el taxista me dio un sermón sobre la proximidad del fin del mundo.

Yo pensaba que sí, que nuestro fin podía estar cerca si el chófer no ponía todos los sentidos en conducir.

En la vida, también nos distraemos y no vivimos plenamente.

Luego nos damos cuenta que perdimos un tiempo que no se recupera.Soñé que vivía

Quise cenar tortilla y cuando estaba en ello me di cuenta que no tenía huevos.

Tuve que salir disparado al súper.

Para vivir tengo que llevar la mochila cargada con todo lo necesario.

Porque de otro modo, si sucede algo puedo caer en la cuenta que no metí paciencia, humildad, acogida, o aquello necesario para resolver el problema.

Hay que revisar bien antes de salir.

Fui al jardín botánico y subí al trencito que hace el recorrido.

Iba lleno de niños de un colegio, que ante el saludo de la guía preguntando como estaban, contestaron con un alegre canto.

No hay como estar rodeado de niños para sentir la vida con fuerza.

Por eso nunca dejaré de ser niño.

Mientras contemplaba el mar azul turquesa, la gente iba de un lado a otro, atentos a su quehacer.

Cuantas veces en la vida vamos de un lado a otro sin ver.

La belleza está ahí, solo hay que mirar.

Un camarero muy solícito me quiso explicar algo, embarullando lo que yo tenía claro.

Que importante es saber comunicar.

La buena relación entre las personas depende de ello.

Buena semana.

 

Soñé que vivíaJesús Muñiz González.

 

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