Los gorriones estaban felices

Los gorriones estaban felices en la finca. Revoloteaban por todas partes y el bullicio de sus cantos llenaba el ambiente. Después de la comida aún fuimos a saludarlos antes de acudir al estudio del arquitecto amigo de Alicia. En la puerta una plaquita: “Leonardo Ortega Quirós, arquitecto”. Enseguida que Alicia pulsó el timbre nos abrió la puerta un muchacho sonriendo. ─Hola Alicia. ─Alba, mi tía y mi amigo León. ─Encantado. Mi nombre es Sergio. Síganme…

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